La decepción puede ser una oportunidad

La desilusión es sólo la acción de tu cerebro reajustándose a la realidad después de descubrir que las cosas no son de la forma en que pensaba que eran.

Debemos aceptar finitas desilusiones, pero nunca perder la esperanza infinita.

En la vida cuando tenemos expectativas de que algo ocurra o sobre una persona , una relación. Si sale mal, o distinto a lo esperado, es muy probable que venga la decepción.

La decepción es un sentimiento de insatisfacción porque no se ha cumplido algo que deseábamos. Viene acompañada de la sorpresa, ya que no lo esperábamos, y la pena. Es doloroso cuando llega a nuestra vida . Es un proceso interno que no sabemos gestionar.

La decepción es difícil de manejar, ya que detrás de ella se encuentran mas emociones, como puede ser la tristeza, el enojo, dolor, la frustración, la rabia, la desesperanza.

Se produce porque hemos puesto esperanza en un acontecimiento o persona y no ocurre como lo habíamos imaginado. Nuestra ilusión, nuestra confianza se ha roto.

La desilusión puede servirnos como una oportunidad de revisar nuestras creencias, nuestra forma de ver el mundo y poder aprender con lo ocurrido.

Busca la comprensión sobre lo que te ha pasado. Quizá hay que aceptar que el otro es distinto a ti, que hay acontecimientos y comportamientos que no dependen de ti.

Cuando no esperamos nada y solamente dejamos que la vida fluya , la vida nos sorprende. Cuando esperamos y nos hacemos expectativas, la decepción puede aparecer. Vive desde el presente y dejas de pensar en como deberían de ser las cosas.

Podemos construir muros para que esto no vuelva a ocurrir. Yo te animo para que no lo hagas. Aprende con lo que te ha pasado. Y sigue la vida con ilusión.

La decepción aparece porque nos anticipamos, porque nuestra mente y creencias nos hace toda la historia antes de que ocurra. Porque aveces nos inventamos al que tenemos delante. Porque queremos que las cosas ocurran de tal manera, y son bien distintas.

Hay que aceptar a la vida, dejar que las personas sean como tengan que ser, y observar los acontecimientos tal como son , sin etiquetas, de forma neutra.

Hay que aprender que las personas son como son, con su forma de ser, sus creencias, experiencias y sus valores. Aceptar que no son como nosotros creemos que son. Ven la vida y actúan diferente, no son como uno mismo. Son otro.

Los acontecimientos tampoco ocurren aveces como habíamos soñado, por que la vida sucede y no siempre acorde a lo que nos hubiera gustado. Los planes que habíamos hecho se han truncado, han tomado una dirección no esperada.

Lo que ocurre realmente es que cuando nuestra expectativa no se cumple, nada tiene que ver con el suceso o con la otra persona. Sino mas bien con lo que habíamos fantaseado, construido. Tiene que ver con la ilusión no hecha realidad.

Aceptar la decepción no es fácil. Es una oportunidad de reflexión, aprendizaje y cuestionarnos nuestra forma de ver el mundo.

Es una lección de humildad, nosotros no podemos controlarlo todo. Es una ocasión para mirar al otro tal cual es. Es una forma de poder conocernos mejor. Nos permite crecer como personas.

Acógela, escucha lo que te viene a decir , después suéltala, deja que se vaya y vuelve a confiar.

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